
Siempre nos preguntamos por qué pasan las cosas, de hecho nunca nos referimos al por qué científico, a la respuesta fría de lo que queremos saber, a lo que no va más allá de lo evidente.
Simplemente, son preguntas que, no importa cuánto tiempo pase o cuántas respuestas existan nunca serán exactas. Nunca podremos saber por qué una persona es rica y la otra pobre, por qué alguien nace ciego y otro no, por qué la naturaleza del hombre tiende a la violencia. Son cosas que si bien pueden tener una explicación científica nunca lograran llenar lo esencial de nuestro cuestionamiento.
De todas esas preguntas nacen respuestas muy confusas referidas al destino o a la suerte.
Pero ¿qué es el destino?, visto desde un punto de vista sería una fuerza que lleva a acontecimientos inevitables partiendo de las acciones que realizamos. Es decir, algo así como un “causa-efecto” pero con la diferencia de que la causa en cuestión ha sido predestinada.
Visto desde el lado religioso, el destino sería un plan creado por Dios, imposible de cambiar. Pero también están los que dicen que si Dios nos dio el libre albedrío sería algo contradictorio.
Y por supuesto está la visión de los que simplemente no creen en el destino. Las cosas pasan porque uno hace que pasen.
Ahora vamos con la suerte, muchos dicen que no existe en lo absoluto y que creer en ésta es como negar las capacidades y habilidades de las personas.
Muchos otros le dan suma importancia y hasta hacen una serie de eventos (rituales) que supuestamente la atrae hacia sus vidas.
Eventos afortunados o desafortunados, le llaman. Aparentes sorpresas que o actúan de manera positiva o lo hacen negativamente en nosotros.
Pero, ¿Qué es lo que hace que personas con alma noble, con principios, con ideas de desarrollo y ayuda a los demás dejen de existir?
Es acaso que, ¿no tienen buena suerte?, ¿sus destinos simplemente estaban escritos de esa manera? O porque “las cosas siempre pasan por algo”.
¿Qué es lo que hace que personas que cometen delitos extremadamente graves, como maltratos físicos, violaciones, asesinatos paseen libremente y sin remordimiento de conciencia por las calles?
La suerte para ellos existe. Su destino definitivamente es seguir por ahí quién sabe con intenciones de qué.
Creo que aquí sería estúpido mencionar la frase “las cosas siempre pasan por algo” o por lo menos me cuesta entender el por qué.
Y es que siempre existirá el por qué.

