Aprendemos siempre en el colegio o en la universidad que el hombre es un ser social por naturaleza, entiéndase por social que siempre ha estado en contacto con otras personas y siempre ha necesitado de alguien más para realizar diversas actividades.
De ahí partimos o de ahí se genera el concepto de amistad. Desde que compartimos momentos comunes como son las clases, deportes, en el ambiente laboral, etc. Se va formando un lazo que no siempre llega a consolidarse como una amistad, pero que muchas veces es el punto de partida de ésta.
Pero ¿qué es realmente la amistad?, muchas personas podrían decir que es algo relativo, porque depende mucho de cómo sea una persona individualmente y en verdad lo es, es relativo, todos actuamos y pensamos diferente, lo importante es conocer de tal modo a la otra persona para no entrar en contradicción con ella. Me explico, yo puedo tener un concepto de amistad distinto al de otra persona, pero si ésta es mi “amiga” tiene que coincidir con el de ella o por lo menos llegar a un nivel de entendimiento tal que dicha amistad logre las expectativas de ambos.
Lo básico, y no me considero experta en el tema, es simplemente tener confianza, estar en los momentos buenos y malos y siempre estar para apoyarse mutuamente. Muy parecido a una relación de pareja y es que, esta última nace de una verdadera amistad.
Sí, lo sé, todo se ve muy simple y sabemos que no lo es, las personas somos muy complicadas aunque algunos digan que no, pero no al punto de que no exista una sola persona en el mundo capaz de entendernos.
El tema de la amistad a veces puede sonar como un tema cursi, pero lo cierto es que es parte del día a día de todos nosotros. Hay muchas personas que no le dan el valor que merece y que muchas veces no se dan cuenta que encontrar a una persona que te ofrezca la confianza, la disposición, la preocupación y la lealtad que ofrecen no es algo tan fácil de encontrar.
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