
Segundo día con luz en Lima. El cielo dejó de ser gris por unos días, debe ser la llegada de la primavera.
Normalmente los días soleados me alegran, me hacen sonreír, me sacan del aburrimiento, me motivan a realizar planes que pensé eran utópicos, esta vez, no diré que no sonreí, literalmente el sol me iluminó el día pero hay cosas que hasta la grandiosa luminosidad de este inmenso astro no logra hacer brillar.
Es increíble cómo una palabra, mal dicha o mal interpretada, puede quedar impregnada en la memoria, cómo puede una frase repetirse y repetirse en nuestra cabeza de manera que lo que nosotros verdaderamente creemos se esfuma por un momento.
Será la inseguridad que en menor o mayor proporción cada uno tiene? Debe existir una mínima duda acerca de nosotros mismos que nos hace cuestionar las opiniones de los demás hacía nosotros. No sucede siempre claro, digamos que un comentario sin bases, sin mayor fundamento no nos hará tambalear respecto a nuestras ideas, pero algo con argumento? Una idea tan bien presentada con un soporte razonable, podría quebrar a cualquiera, aunque sea por un segundo, hacernos dudar.
Lo que me recuerda a la película estrenada meses atrás “El Origen” o “Inception”, en la que tratan de introducir una idea a alguien a través de su subconsciente, de modo tal que cambie toda percepción que este individuo tenía, en la película de un tema concreto, pero pueden imaginarse que sin darnos cuenta nuestras ideas no sean nuestras? Que lo que pensamos creer en verdad es una creencia impuesta?
Aún no se ha descubierto tal cosa, por lo menos que sea de conocimiento público, pero diariamente la sociedad nos impone ciertos pensamientos, ciertas ideas…e igual que en la película de Di Caprio nadie lo nota.
Supongo que no sería mala idea despertar de vez en cuando.





