jueves, 16 de septiembre de 2010

Ilumíname



Segundo día con luz en Lima. El cielo dejó de ser gris por unos días, debe ser la llegada de la primavera.

Normalmente los días soleados me alegran, me hacen sonreír, me sacan del aburrimiento, me motivan a realizar planes que pensé eran utópicos, esta vez, no diré que no sonreí, literalmente el sol me iluminó el día pero hay cosas que hasta la grandiosa luminosidad de este inmenso astro no logra hacer brillar.

Es increíble cómo una palabra, mal dicha o mal interpretada, puede quedar impregnada en la memoria, cómo puede una frase repetirse y repetirse en nuestra cabeza de manera que lo que nosotros verdaderamente creemos se esfuma por un momento.

Será la inseguridad que en menor o mayor proporción cada uno tiene? Debe existir una mínima duda acerca de nosotros mismos que nos hace cuestionar las opiniones de los demás hacía nosotros. No sucede siempre claro, digamos que un comentario sin bases, sin mayor fundamento no nos hará tambalear respecto a nuestras ideas, pero algo con argumento? Una idea tan bien presentada con un soporte razonable, podría quebrar a cualquiera, aunque sea por un segundo, hacernos dudar.

Lo que me recuerda a la película estrenada meses atrás “El Origen” o “Inception”, en la que tratan de introducir una idea a alguien a través de su subconsciente, de modo tal que cambie toda percepción que este individuo tenía, en la película de un tema concreto, pero pueden imaginarse que sin darnos cuenta nuestras ideas no sean nuestras? Que lo que pensamos creer en verdad es una creencia impuesta?

Aún no se ha descubierto tal cosa, por lo menos que sea de conocimiento público, pero diariamente la sociedad nos impone ciertos pensamientos, ciertas ideas…e igual que en la película de Di Caprio nadie lo nota.

Supongo que no sería mala idea despertar de vez en cuando.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Qué es la vida sino un sueño?


Alguien me contaba que después de un gran viaje que tuvo, de toda esa nueva experiencia, de todo ese aprendizaje, de todo ese redescubrimiento de sí mismo, llegaba con la idea de cambiar.

¿Cambiar él? ¿Cambiar las cosas a su alrededor?

Pues sí, él llegaba cambiado, podría decir cien veces que era el mismo de siempre con nuevas ideas pero en realidad ésas ideas eran lo que lo hacían diferente.

Durante su regreso, estaba emocionado, emocionado de regresar, emocionado de todo lo que vivió, emocionado por las ideas y sueños que tanto esperaba consumar.

La emoción se iba desvaneciendo conforme pasaban los días, las caras de las personas aquí no le transmitían esa felicidad, esas ganas de querer más, esas ganas de soñar.
Una sonrisa no servía de nada, las personas no la correspondían, las miradas eran vacías, como decía él, no tenían ese brillo en los ojos.

Pero, ¿qué era? Acaso las personas ya no sueñan? Acaso las preocupaciones, la dura realidad en la que vivimos nos han alejado de lo fascinante y gratificante que es soñar? Acaso pensamos que son los sueños nada más que distracciones? Que son fantasías que simplemente nos alejan de la realidad?

No, no puede ser eso. Los sueños son lo primero, son el comienzo de nuestros planes, son el inicio de nuestras ideas, son proyecciones, muchas veces exageradas pero para soñar no hay límites, no hay barreras.

Pero parece que es eso justamente lo que hace que no soñemos, las barreras.

Mientras se piensa cada vez más en grande aparecen más y más obstáculos, nos elevamos un poco de la tierra y el peso de nuestro pesimismo nos baja nuevamente sin dejarnos volar libres y ligeros entre las ideas.

Que vuelva ese brillo a nuestros ojos, que nuestra mirada refleje ganas, ganas de querer, ganas de hacer, ganas de soñar, porque al final que es la vida sino un sueño.

jueves, 8 de julio de 2010

Soledad en silencio



Es extraño todo lo que el silencio nos puede dar, todas las palabras, las respuestas que podemos encontrar sin siquiera pensar en obtenerlas.

Yo pensaba en la depresión, en la oscuridad en la que esta te hunde, al mismo tiempo pensaba en la delicadeza de una caricia, en lo suave de un beso, en la profundidad de una mirada.

Y es así como uno se deprime, por la falta de algo, de alguien, por esa ausencia, ese espacio vacío que no se traduce en otra palabra que no sea “soledad”.

La soledad, esa que trastorna nuestros pensamientos, esa que muchas veces no entendemos, esa que ataca estemos solos o acompañados, esa que es fiel y es traicionera, esa, esa que nunca nos deja.

El silencio no se va y es bienvenido, y junto a él millones de pensamientos, buenos y malos, que mi fiel amiga guardará.

lunes, 15 de marzo de 2010

Al toro por las astas


Estaba conversando con un amigo que pasaba por un mal momento, alguien muy importante para él lo había herido de una manera tal que no podía concebir la idea de ser capaz de volver a confiar en alguien.

Sabemos que todas las personas somos distintas, de que existe la tendencia a la traición, a la deslealtad, a la envidia, pues sí, es cierto. Pero no podemos simplemente meter a todos en un mismo saco, no es muy justo.

Me contaba y me decía que el error fue que él siempre tenía la mejor idea de las personas, eso podía engañarlo y muchas veces llevarlo a una inminente traición.
Desde mi punto de vista, y eso era lo que trataba de explicarle, no veía ningún error ni equivocación en pensar lo mejor de las personas, personalmente me parece una estupenda cualidad teniendo en cuenta que el hecho de que pienses lo mejor no significa que te dejes engañar fácilmente y que a la larga se aprovechen de ti.

Entonces me decía, definitivamente mi mayor error es pensar que las personas que me rodean son incapaces de hacerme daño. Evidentemente ese es un error muy grave, todas las personas alguna vez hemos lastimado a alguien, algunas inconscientemente y otras con pura intención, es algo ingenuo pensar que somos inmunes a las acciones y pensamientos de los demás y mucho más si se trata de personas muy cercanas a nosotros.

Pero ¿por qué siempre que alguien nos decepciona, nos traiciona, nos da un lugar mínimo en sus vidas, nosotros comenzamos a analizar nuestros errores?

No estoy refiriéndome a las mentiras piadosas, a “traiciones” que en verdad no lo son, sino a situaciones concretas en las que claramente uno puede darse cuenta que ESA persona no vale la pena en lo absoluto, pero que por alguna razón le damos la importancia que no merece al decidir deprimirnos y no encontrarle sentido a nuestras vidas porque dicha personita escogió aprovecharse de nuestra buena voluntad.

Hey! Despertemos un poquito, está bien bajonearnos porque nos dimos cuenta que hicimos una mala elección pero no más, no busquemos por qués donde no los hay, si te lastiman brutalmente simplemente no vale ni una lágrima, y me refiero a hombres y mujeres, ¡no está demás ser cautos! ;)

jueves, 11 de febrero de 2010

Sex o no sex he ahí el dilema


El tema del sexo siempre genera múltiples opiniones y en estas épocas en las que el sexo está tan sobredimensionado hay muchas cosas que quedan fuera.

Es como cuando comienzas algo nuevo, digamos que nos compramos el Play, todo es fantástico, nos quedamos pegados horas de horas, nos divertimos PERO nos hablan y no escuchamos, dejamos de hacer cosas importantes y al final siempre terminamos cagándo algo. Obviamente sería de otra manera si todo fuera equilibrado, el pobre Play 3 es un juego no tiene culpa alguna, digamos que el sexo también es un juego, libre de culpa.

Tranquilos chicos, que en este post no voy a acusarlos a ustedes de nada.
En verdad es muy simple, cuando se tiene una relación estable y no falta nada, el sexo se convierte en un instrumento más de diversión, de conexión, de comunicación en la pareja y todo debería marchar estupendamente, digo debería porque en realidad son tantas cosas las que podrían llevar a una relación abajo, pero, si por el contrario el sexo es el único instrumento de diversión, unión y comunicación pues he ahí el mayor problema.

A menos que sea algo casual, de lo que últimamente he escuchado mucho, una relación basada en solo sexo no lleva a ningún lado.
Volvamos al ejemplo del Play, jugamos solo con demos, solo con un mando (el básico) y no tenemos memory card…a menos que no tengamos intenciones de ganar o de jugar con el aparatito en cuestión (me refiero al Play para los distraídos) por más de una semana, no nos sirve!! Nos aburre, queremos probar con otro.

Obviamente si quiero algo que dure más tiene que ser completo ¿verdad? Y, de calidad por supuesto.

Entonces, está demás decir que deberíamos concentrarnos en lo que verdaderamente es importante, no digo que el sexo no lo sea, porque lo es, pero digamos que no como un todo sino que como parte de.

Happy Valentine’s day!

martes, 9 de febrero de 2010

I don’t believe in fairy tales


Desde muy pequeñas las niñas sueñan con su príncipe azul. Cuentos como la Cenicienta, Blanca Nieves, La sirenita y demás nos hacen tener la ilusión de que por ahí hay un muchachito dispuesto a todo por nosotras y que al final de la historia terminará cantando canciones de amor en pleno atardecer.

Al mejor estilo de Adal Ramones diría…”Pues no es cierto!!!”
Jugamos con las barbies con el único objetivo de recrear alguna historia de amor donde por supuesto el “Ken” es el hombre más perfecto del mundo; y cómo no lo sería si somos nosotras las que lo manejamos…bah eso sería muy conveniente en la realidad pero no se acerca en lo más mínimo.

La verdad es que los hombres pueden ser tan tiernos, tan atentos, tan caballeros, tan detallistas, tan todo cuando están en la etapa de “la conquista” pero después es la siguiente etapa de “ser ellos mismos” la que no nos cuadra.
Esa es la peor etapa, la etapa del desinterés, porque total ya están contigo, la etapa de “Te llamo luego” de “Hoy salgo con mis patas” o “Si, si yo también te quiero”.

Hay que aceptar que los hombres son tan o más complicados que nosotras, no podría decir que nosotras no somos un tanto distintas al comienzo, cuando conocemos a ESE alguien y estamos tan ilusionadas porque pensamos que es EL, tratamos de ser más dulces y angelicales que de costumbre. Pero hey! Y ellos?? Pasan de llamarte todos los días a contestar tus llamadas, de hacerte un dibujito distinto todos los días para sacarte una sonrisa a no intentar ni siquiera hacerte reir en lo absoluto.

Y ¿por qué son complicados los hombres?, porque al igual que muchas mujeres son volubles pero al contrario de nosotras nunca dicen lo que sienten. ¿Es peor? Por supuesto, alargan un problema que se puede solucionar, pero como todos los problemas se solucionan hablando y eso es algo en lo que los hombres no están muy familiarizados pues malogran todo.

En fin, no hay mujer perfecta ni hombre soportable, pero no hay nada que hacer, lamentablemente nos necesitamos.