viernes, 28 de diciembre de 2012
¿Fin del mundo o 2013?
No sé si es por tanta habladuría sobre “el fin del mundo”, “el cambio de una era”, “el fin de todo como lo conocemos”, en fin…me animé a volver a escribir, digamos que “el fin” no es lo mio.
Para serles sincera, el 2012 no fue el mejor año ni para mí ni para los míos, sin ánimos de reclamar nada, simplemente fue un mal año en varios sentidos, está acabando de manera tranquila, pero mejor que acabe y comience uno nuevo.
Estaba re leyendo el post que escribí a fines del 2011 pidiendo como siempre que el siguiente año sea mucho mejor, la verdad es que creo que no le hice caso a ese post, donde decía que de los errores se aprende, que algunas cosas duelen, cansan, te debilitan pero no te matan y con el tiempo lo superas para por fin mirar hacia atrás y verlos como recuerdos y hasta reírte de cómo te lamentabas y llorabas por todos los rincones.
Bueno, como decía no le hice caso, comencé el 2012 hundida en lo mismo, sin aprender de la caída, me duró unos cuántos meses más darme cuenta de las cosas, decepcionarme una vez más y darme fuerte contra la pared para poder ver la realidad como verdaderamente era, fue como magia, lo imagino como si mi corazón paralizado y gris hubiera vuelto a palpitar fuertemente y a tener un color intensamente rojo, sentía que había sol todos los días y no dejaba de comentar a mis amigas “ya entendí” “ya lo superé” “ya está”, poco tiempo después me di cuenta por qué tenía que haber pasado por eso, por qué tenía que haber estado triste…típico eso que dicen; “después de la tormenta siempre llega la calma”, llegó mucho más que eso, llegó el amor dulce, el protector, la tranquilidad completa. Supongo que toda historia de amor es intensa, tranquila, complicada, pero uno se da cuenta cuando está con la persona correcta en cierto momento y pienso que ahora lo estoy.
Comenzando el post odiaba el 2012, no negaré que quiero que termine para abrirme a tanto proyecto pueda, pero lo cierto es que le debo mucho a ese año, ahora sé por experiencia que nada es para siempre, aunque ame las historias de Disney y todos los finales felices de películas románticas sé que en la realidad el “and they lived happily ever after” viene seguido de un “to be continued” y estoy de acuerdo.
lunes, 2 de enero de 2012
Adiós 2011

Los últimos días del año 2011 lo estuve odiando, queriendo que se terminara y que no volviera jamás, lo cierto es, que me enseñó bastante.
No fue tan malo, debo aceptar, y como todos dicen absolutamente de todo se aprende. Y sí que aprendí, aprendí en síntesis a ser fuerte y creo que la fortaleza no es algo tan fácil de conseguir, cada decepción, pérdida, cambio, todo, me hizo dar cuenta que no es un punto final, siempre existen puntos suspensivos. Es algo complicado darse cuenta en ese momento que cada cambio que se da en contra de nuestra voluntad tiene un sentido, siempre la vida nos lleva por diversos caminos y nunca entendemos qué hacemos ahí hasta que de pronto entendemos todo, cual película despertamos un día y vemos todo claro, como si alguien hubiera movido una pieza para que después de un tiempo (largo o corto) descubramos por qué sucedieron así las cosas.
Aprendí que muchas veces no podemos darnos el lujo de hundirnos, no sirve de mucho y los demás nos necesitan, hay que ser fuertes no solo por nosotros sino por los demás, aprendí que los errores duelen, pesan y cambian todo.
Me di cuenta del amor que hay en las personas, ese amor desinteresado que te da tranquilidad y te hace respirar sin que tu corazón se agite desesperado. Pero también entendí que así como viene, va.
Siempre supe que la verdad es lo único que puedes decir así duela y sientas que es más complicado de esa manera.
Vamos a ver qué trae el 2012…
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