lunes, 2 de enero de 2012

Adiós 2011



Los últimos días del año 2011 lo estuve odiando, queriendo que se terminara y que no volviera jamás, lo cierto es, que me enseñó bastante.

No fue tan malo, debo aceptar, y como todos dicen absolutamente de todo se aprende. Y sí que aprendí, aprendí en síntesis a ser fuerte y creo que la fortaleza no es algo tan fácil de conseguir, cada decepción, pérdida, cambio, todo, me hizo dar cuenta que no es un punto final, siempre existen puntos suspensivos. Es algo complicado darse cuenta en ese momento que cada cambio que se da en contra de nuestra voluntad tiene un sentido, siempre la vida nos lleva por diversos caminos y nunca entendemos qué hacemos ahí hasta que de pronto entendemos todo, cual película despertamos un día y vemos todo claro, como si alguien hubiera movido una pieza para que después de un tiempo (largo o corto) descubramos por qué sucedieron así las cosas.

Aprendí que muchas veces no podemos darnos el lujo de hundirnos, no sirve de mucho y los demás nos necesitan, hay que ser fuertes no solo por nosotros sino por los demás, aprendí que los errores duelen, pesan y cambian todo.
Me di cuenta del amor que hay en las personas, ese amor desinteresado que te da tranquilidad y te hace respirar sin que tu corazón se agite desesperado. Pero también entendí que así como viene, va.

Siempre supe que la verdad es lo único que puedes decir así duela y sientas que es más complicado de esa manera.

Vamos a ver qué trae el 2012…

1 comentario:

  1. No pues, no podemos darnos el lujo de hundirnos, menos nosotras, mujeres de fierro...que la fuerza nos acompañe el 2012. Cuenta conmigo, como yo cuento contigo.

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